COMENTARISTAS

domingo, 30 de noviembre de 2014

IMM (22) Noviembre'14


Otro mes que se acaba y como es norma en este blog, hoy toca el IMM con los libros que se vienen a vivir a mis estanterías. Este mes se me ha ido un poco la mano como podéis ver en la foto de familia. Pero es que me he topado con unas ofertas increíbles que no podía dejar pasar. Así que vamos allá.

  • Iron king de Julie Kagawa
  • Iron queen de Julie Kagawa
  • Iron daughter de Julie Kagawa


  • Iron knight de Julie KagawaTodos ellos publicados por la editorial Darkiss. Los cuatro me los compré en una feria del libro de segunda mano y me costaron los cuatro 16€, lo que valía uno de ellos a su precio normal, así que cuando los vi no me lo pensé y me los traje para casa. Veremos si no me arrepiento porque  no he leído nada de esta autora y no sé si me va a gustar.
  • El mar infinito de Rick Yancey publicado por RBA. Segunda parte de La quinta ola (libro que me gustó mucho, la reseña está AQUÍ) y que tengo muchas ganas de leer.
  • Se prohíbe mantener afectos desmedidos a la puerta de la pensión de Mamen Sánchez publicado por Espasa. Este libro lo gané en un concurso que organizó Troa librerías en su Facebook allá por el mes de septiembre pero como este libro no estaba publicado les pregunté si podía esperar a que saliera y me dijeron que sí. Así que muchas gracias a Troa por el ejemplar. Ya está leído y la reseña la publicaré en los próximos días. (RESEÑA)


  • Ahora y siempre de Javier Dut publicado por Jarosa. Me ha costado un poco localizarlo pero ya lo tengo en mi poder. A ver cuando le puedo meter mano que he leído ya reseñas que lo ponen fenomenal.
  • Tocando las estrellas de Rebecca Serle publicado por Montena. También le tengo ganas aunque he leído reseñas dispares.
  • Te lo diré con una canción de Paula Pimienta publicado también por Montena. Este libro lo he conseguido gracias a un intercambio con Espe de Letras, libros y más
Y como viene siendo habitual desde hace unos meses, también en el IMM hay dvd, en este caso la segunda temporada de Arrow. Serie que me gusta mucho. La segunda temporada empezó bien y luego dio un giro que no me termino de convencer para terminar por todo lo alto.

Y esto es todo. 
¿Qué os parecen mis nuevas adquisiciones? ¿Cuál os llama más la atención? ¿Habéis leído alguno? ¿Seguís Arrow? ¿Cómo veis la tercera temporada?


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sábado, 29 de noviembre de 2014

Estantería temática #11 Tazas (I)








Como no solo de libros están pobladas mis estanterías, hoy os enseño mi colección de tazas, que tengo unas cuantas. No tengo intención de comprarme ninguna más por ahora pero eso es como decir que “este mes no compraremos ningún libro”.
Si os fijáis podréis ver que hay de todos los tamaños (o casi) y de múltiples formas y colores. 

¿Habéis visto el objetivo de la cámara? Es una taza termo. Es de lo más molana da el pego muy bien.
Así que ya sabéis otra de mis debilidades, me encantan las tazas. Pero no solo para tenerlas guardadas de colección. Las uso, cada vez elijo una para hacerme mis infusiones. Si las miráis bien veréis que algunas tienen incluso alguna mella pero es lo que pasa cuando usas las cosas.

Y esto es todo por esta semana.
 ¿Qué taza es la que más os gusta? 
A parte de libros, ¿qué más os gusta coleccionar?

viernes, 28 de noviembre de 2014

Besos de libro #37 Otra vez tú (I)



Entrelazó sus dedos con los míos con decisión y me arrastró hacia el centro del local. A continuación, como si fuese lo más normal de mundo, sus manos se enredaron en mi cintura y pegó su cuerpo al mío todo lo que pudo, dejándome sin respiración.
   Comenzó a moverse lentamente, llevándome con él, a pesar de que la música que sonaba de fondo era una especie de salsa con un ritmo frenético. Mantuve la vista clavada en el suelo durante lo que pareció una eternidad, intentando convencerme de que sus manos no me quemaban y de que su olor no me hacía enloquecer.
   Se me erizó el bello de la nuca cuando sus labios rozaron mi oreja.
   —¿Por qué no me miras? —preguntó, pronunciando cada palabra con una inquietante lentitud.
   <<Porque estamos tan, tan sumamente cerca, que sé que si alzo la cabeza sufriré un infarto de un momento a otro. Y soy demasiado joven para morir. Quiero tirarme en paracaídas, quiero tener hijos, quiero teñirme el pelo de color naranja al cumplir los cincuenta...>>.
   No, no.
   Tenía que ser fuerte.
   No podía permitir que Alex tuviese poder sobre mí. Era agua pasada. Y podíamos ser viejos conocidos, lo único que debía hacer era comportarme como una persona adulta y madura de veintisiete años que tenía un trabajo estable en una prestigiosa editorial. Esa era yo. Emma, la invencible.
   Levanté lentamente la cabeza hasta que nuestras miradas se encontraron.
   Alex sonreía. Tenía los ojos brillantes, ligeramente entrecerrados a causa de ir algo achispado. Me sobresalté cuando sus manos descendieron despacio por la curvatura de mi espalda, acercándose peligrosamente a mi trasero.
   No, bajo ningún concepto.
   Por encima de mi cadáver.
   —¿Qué se supone que estás haciendo? —siseé.
   —Te acaricio la espalda —sonrió más abiertamente y se aventuró a inclinar su cabeza hacia la mía—, de momento...
   —No puedes tocarme —aclaré, pero no me moví. No permitiría que él llevase el control de la situación. Me mantendría firme. Sería implacable. Sería letal.
   —¿Por qué no?
   —Eh, déjame pensarlo... —fingí que meditaba, apoyando un dedo sobre mi barbilla—. ¡Ah, sí, lo tengo! ¡Porque ya no estamos juntos! —concluí, alzando levemente la voz.
   Alex no pareció escuchar mis palabras, pues una de sus manos rozó el borde de mi camiseta y sus dedos se internaron bajo ésta, acariciándome la piel, trazando cálidos círculos...
   ¿Cómo se atrevía...?
   ¿Cómo osaba hacer algo tan íntimo después de todo lo que había pasado entre nosotros?
   Cuando volví a bucear en el océano de sus ojos, advertí que me retaba con la mirada, mostrándome una estúpida sonrisa presuntuosa. Tal comportamiento merecía una acción ofensiva.
   Lentamente, descendí las manos desde sus anchos hombros hasta su torso, palpando cada centímetro de su cuerpo por encima de la ajustada camiseta negra que vestía. Alex pareció asombrarse en un primer momento, pero en seguida volvió a mostrarse seguro de sí mismo mientras me levantaba ligeramente la camiseta para acariciar la piel de mi espalda con más libertad.
   Di un pequeño saltito, angustiada. Apenas podía tragar saliva y respirar se estaba convirtiendo en una tarea ardua. Ese hombre enviaba ondas electromagnéticas de calor a mi cuerpo como si fuese un maldito microondas.
   ¿Hasta dónde quería llegar?, ¿qué extrañas ideas se amontonaban en su diminuto cerebro?
   Finalmente, tomando una acción arriesgada, descendí todavía más las manos hasta tocar su cinturón y el borde de los vaqueros. Y me quedé ahí, quieta, congelada, a la espera de que al fin él se apartase.
   Pero no lo hizo.
   Inclinó su cabeza escondiendo su rostro en mi cuello e, inmediatamente, sentí la humedad de sus labios cuando comenzó a depositar pequeños besos por mi clavícula. Me estremecí de los pies a la cabeza. Era una sensación extraña pero, al mismo tiempo, agradablemente familiar.
   Abrí los ojos de golpe, sintiéndome fuera de mí misma, como si estuviese drogada —cosa bastante probable, dado la cantidad de copas que ahora intentaba digerir mi estómago. Esa noche trabajaba a jornada completa—. Luces de diversos colores danzaban de un lado para otro, aturdiéndome, y la gente a nuestro alrededor seguía bailando sin descanso, totalmente ajena al hecho de que mi vida estaba a punto de desmoronarse como un castillo de naipes frente a un furioso terremoto. La música salsa que sonaba de fondo me sonaba, ¿no era Marc Anthony o algo así? ¡No lo sé, no lo sé, no podía pensar con claridad!
   Alex estaba mordisqueándome el lóbulo de la oreja y ese simple gesto era suficiente para nublarme la mente. El único pensamiento que tenía claro era que, definitivamente, no estaba siendo letal.
   Pero cuando sus labios se deslizaron suavemente por mi mejilla, incluso aplasté ese último resquicio de cordura. Sencillamente, mi mente se quedó en blanco.
   Alex se alejó unos centímetros para poder mirarme a los ojos. Probablemente, ése era el momento exacto en el que debería haberme hecho a un lado, interponer con firmeza una mano entre nosotros y decir: <<Tenemos que dejar de comportarnos como unos adolescentes>>.
   Pero, dado que lo único que hice fue mirarle ligeramente embobada, Alex sujetó mi rostro entre sus manos y me besó, con tal intensidad que me temblaron las piernas. Fue como si de pronto olvidase todo lo malo que había ocurrido entre nosotros, porque besarle se me antojaba algo tan natural como respirar. Y su atrayente aroma era tan reconfortante... tan... normal...
Jadeé y entreabrí los labios, permitiendo que nuestras lenguas se rozasen. Alex rodeó mi cintura con la mano que tenía libre y, me estrechó con tanta fuerza, que en un momento dado advertí que mis pies habían dejado de tocar el suelo y que él me sostenía entre sus brazos.
Otra vez tú Alice Kellen


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Si decido quedarme - Gayle Forman



Sinopsis

Mia tiene diecisiete años, un hermano pequeño de ocho, un padre músico y el don de tocar el chelo como los ángeles. Muy pronto se examinará para entrar en la prestigiosa escuela Julliard, en Nueva York, y, si la admiten, deberá dejarlo todo: su ciudad, su familia, su novio y sus amigas. Aunque el chelo es su pasión, la decisión la inquieta desde hace semanas. Una mañana de febrero, la ciudad se levanta con un manto de nieve y las escuelas cierran. La joven y su familia aprovechan el asueto inesperado para salir de excursión en coche. Es un día perfecto, están relajados, escuchando música y charlando. Pero en un instante todo cambia. Un terrible accidente deja a Mía malherida en la cama de un hospital. Mientras su cuerpo se debate entre la vida y la muerte, la joven ha de elegir si desea seguir adelante. Y esa decisión es lo único que importa.
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Este libro no entraba en mis planes lectores pero me lo regalaron y después de todos los comentarios tan positivos que he leído y que me habían comentado decidí darle la oportunidad.

Es un libro muy finito, no llega a las 200 páginas pero se me ha hecho eterno. Tanta pena junta y, además, penas reales de las que pueden pasarle a cualquiera, no es mi ideal de lectura “agradable”.

Aunque no está mal del todo (he conseguido acabarlo y ya es mucho) y la historia está muy bien contada, narrada toda por Mia a través de flashbacks, vamos conociendo su vida y lo que le va ocurriendo en el presente.

Hablando de Mia, me ha parecido una agonías. Por todo se agobia, a nada le ve el lado positivo. Tiene que ser muy duro ser así. Siempre viendo el vaso medio vacío. Y para las personas que tiene alrededor también es muy duro.

El cúmulo de desgracias que pasan aquí hace que sea un libro de penas de los que tanto huyo para, al final, caer en este. Supongo que ya puestos leeré el segundo pero también digo que no sé cuándo lo hare.

Por lo tanto, para mí Si decido quedarme ha sido un libro que se me ha hecho un poco pesado y que me ha costado terminar.

¿Lo habéis leído? 
¿Os llama la atención? 
Contadme
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lunes, 24 de noviembre de 2014

Otra vez tú - Alice Kellen



Sinopsis

¿Qué hacer cuando, al comienzo de tus idílicas vacaciones, te tropiezas con tu ex prometido?
Emma no tiene demasiado claro si abrazarle o, por el contrario, intentar asesinarle con un tenedor de plástico.
¿Lo mejor? No está sola, ya que ha ido a California acompañada por sus dos mejores amigas y está dispuesta a conquistar las playas de la zona y absorber los rayos del sol hasta estar totalmente bronceada.
¿Lo peor? Alex no solo le rompió el corazón una vez, dejándola plantada una semana antes de subir al altar, sino que parece dispuesto a que la trágica historia vuelva a repetirse ahora que se han reencontrado.
Una divertida comedia que nos empuja a creer en las segundas oportunidades, en el amor, en la amistad y en el azar del destino.
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Buscando información del libro Llévame a cualquier lugar de Alice Kellen me topé con este otro libro suyo que es anterior y viendo los comentarios tan positivos que tenía me decidí a leerlo para tantear un poco a la autora.      

El libro es muy cortito y está solo en formato digital. No me arrepiento nada de haberle dado una oportunidad porque me ha gustado mucho.

Me lo he leído en dos ratillos y la verdad es que lo he disfrutado mucho. No es ninguna obra maestra de la literatura pero entretiene, engancha, está bien escrito que es de lo que se trata.

De sus personajes protagonistas me ha gustado más Alex, él, porque ella, Emma, me ha parecido por momentos una loca neurótica algo egocéntrica. Vamos que esta de atar.

Pero las situaciones entre ambos (algunas) son divertidas y en otras hay mucho sentimiento. Pero sobre todo entre ambos hay química que la autora ha sabido transmitir muy bien.

Y poco más se puede decir de este libro que es ideal para una buena tarde de lectura.

¿Lo habéis leído?
¿Os llama la atención?
Contadme
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domingo, 23 de noviembre de 2014

Para una tarde de domingo



Sin nada más que añadir
Que paséis buena tarde ^_^

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viernes, 21 de noviembre de 2014

Besos de libro #36 El despertar (II)



Jaime en un principio se quedó quieto, e incluso se llegó a plantear que se estuviera imaginando lo que estaba pasando, pero no. Bárbara se había tirado a sus brazos, cortando la poca distancia entre ellos y buscando su boca con desesperación. Tendría que haberla apartado, o aprovechar ese momento de debilidad de la joven para con un simple golpe, hacerla perder la consciencia y llevarla ante Dafne. Pero no fue capaz. Una vez que sus bocas se encontraron, se vio profundizando el beso con ganas, y soltando el arma, acercó aún más el delicado cuerpo de la joven al suyo. Sin pensar muy bien en lo que hacía, los arrastró a ambos detrás de los arbustos, escondiéndolos entre las sombras. No tardó en explorar con sus manos el cuerpo de la pelirroja, y perdiendo definitivamente la cabeza, volvió a agarrarla de la pierna posicionándola de nuevo alrededor de su cadera. La quería más cerca, y el breve jadeo que se le escapó a Bárbara le volvió aún más loco (…). Pero no quería ser sensato. Ella se estaba dejando llevar, y lo había querido tanto… Bárbara le besaba con avidez, casi a la desesperada, y Jaime notó como el ambiente se caldeaba. Comenzó a acariciar la piel de su pierna, y poco a poco arrastró su boca por el cuello de ella. Al notar su agitada respiración, se olvidó de todo lo que les rodeaba. Le daba igual donde estaban. La necesitaba, y la necesitaba ahora. Sin perder un solo instante, alzó a la pelirroja, y con ronco gruñido le pidió que le rodeara la cintura con sus piernas. Notó que el ceñido vestido impedía a la pelirroja mover bien las piernas, por lo que sin dudarlo, agarró el extremo de la falda y la rajó, fabricándola una nueva. Sus bocas volvieron a encontrarse con ansia, y fue en ese instante cuando Jaime notó algo raro (…)
El despertarPaula Ramos González